sábado, 16 de febrero de 2013

viernes en el retamar

Un viernes a última hora en Retamar puede resultar bastante estresante, ya que todo el alumnado, o por lo menos el de mi clase, resulta estar nervioso. Esto se debe a que todos están pensando en el plan de la tarde, ya sea salir con amigos, play u otros.

La verdad es que compadezco al profesor que tiene que soportar a un grupo de adolescentes hormonados viernes tras viernes (en mi caso es D. Rafael).

La clase un viernes por la tarde se parece a un gallinero porque todo el mundo hace lo que le parece. Durante el primer asalto (por llamarlo de alguna manera), el pobre profesor trata de silenciar a gritos a unos juveniles implacables. El segundo asalto comienza cuando el profesor harto por las constantes y casi continuas interrupciones de la clase es obligado a llamar la atención a algún pringado, que sobresale por sus comentarios, apuntándolo en el parte o castigándolo esa misma tarde de cinco a siete. A veces, si diversos factores se cumplen (situación de la clase, actitud del profesor con el alumno en concreto, etc), el profesor puede ser misericordioso, perdonando al alumno.
Al finalizar la clase, cuando el profesor dice: "Vámonos a casa", se puede escuchar una especie de rugido nórdico del conjunto de la clase que indica el comienzo del fin de semana.

Ugo L

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